domingo, 1 de julio de 2018

EL DOLOR NO LAS ALCANCE.



¡Mi Señor!
siéntate conmigo...
¡a mi lado quedate mi amigo!
¡ven a consolarme en mi triste lloro!
si tú estás, fluirán dulcemente.

¡Oh mi Dios!
tantas lágrimas amargas...
como lluvia se descargan de lo alto
espíritus invisibles atormentan
asoman vendavales... 
presagios de soledad y muerte.

¡Señor mío!
son tantas las doncellas
muertas a manos de los hombres
al sepulcro las envían
se desgarra mi voz señor mío.

¡Oh mi Dios!
¿Dónde el refugio? 
donde el dolor no las alcance
pregunto...
mis días se impregnan de cólera,
tus hijas creadas con amor
el miedo las perturba.

¡Son hijas,madres,hermanas,amigas!
buscan con ávida mirada
la quietud de los vergeles
y reclinan sus frentes adoloridas
a la sombra feliz de tu justicia.

¡Mi Señor!
el eco de tu voz retumbe
dentro de todos los seres de barro
conmueva agrestes corazones 
tu paz retrate el firmamento de esmeralda
agite conciencias 
de los miserables martinetes.

FLOR OLIVA_Autora
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